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SANTUARIO DEL PADRE MARIO PANTALEO-(GONZALEZ CATAN)-BS AS

Ya seminarista de 20 años, Giuseppe Mario decidio conocer a un Sacerdote capuchino muy especial: el Padre Pio de Pietrelcina. Este humilde hombre, recientemente beatificado por el Vaticano, se convirtió en confesor del joven Pantaleo. Entre ellos nacio una relacion fraternal. Mario encontro en el paz y consejo. Por esto, decidio verlo y consultarlo tantas veces como le fue posible.
El 3 de diciembre de 1944 -etapa final de la Gran Guerra-, Giuseppe Mario Pantaleo, de 29 años se ordeno sacerdote catolico. Pocos dias despues, el 8 de diciembre, celebro su primera misa en Matera, pueblo cercano al Golfo de Taranto, y comenzo un corto peregrinaje por Italia, pues todavia no habia sido designado para cubrir un puesto fijo.
En 1946, uno de sus superiores le hablo a Mario sobre un pedido de sacerdotes que habia llegado al Vaticano. Nada menos que Monseñor Caggiano, titular maximo de la Iglesia argentina, le habia solicitado al Papa Pio XII que le enviara ministros. El Padre Mario decidio que ese era su destino: sumarse a la tarea de la Iglesia en un pais lejano que el ya conocia. No podia quedarse mas tiempo deambulando sin rumbo en Italia. El sabia que debia cumplir con una tarea y el camino se abria en America. Mientras comenzaba a preparar su partida, decidio ver nuevamente al Padre Pio para ponerlo al tanto de su decision. El capuchino, luego de confesarlo, le dijo: "Ve, hijo mio, estas en tu camino. Tu tambien has sido elegido para una singular mision. Adios, hijo, adios."

El 4 de marzo de 1948 regresa a la Argentina Jose Mario Pantaleo, pero en esta oportunidad como Sacerdote. Por pedido del cardenal primado Antonio Caggiano, el Vaticano tuvo que enviar varios ministros de la iglesia por falta de sacerdotes. El primer destino del Padre Mario fue la iglesia de San Pedro, en Casilda.
El Padre sabia que su mision en estas tierras no iba a ser sencilla, luego de un corto per�odo en este pueblito de Santa Fe, fue nombrado como capellan en el Hospital Provincial de Rosario, donde atendia a los enfermos, realizaba distintas tareas sociales y habia tejido amistades muy profundas. Aunque esta situacion duro poco, Mario fue destinado a Rufino un lugar lejano a sus inquietudes.
Dos años pasaron para que el Padre Mario se decidiera a pedir el traslado a una gran Ciudad donde pudiera cumplir con su otra vocacion, estudiar filosofia. El destino fue el Hospital Ferroviario en Buenos Aires.
De tanto transitar destinos el padre decide buscarse su lugar en el mundo y con los pocos ahorros que poseia y los muchos sueños que lo acompañaban, logra comprarse un terrenito en el olvidado y lejano pueblo de Gonzalez Catan. El Padre queria afincarse en este pueblo, pero antes debia obtener el derecho a oficiar misa (incardinacion).
Los comentarios sobre sus facultades para realizar curaciones milagrosas le cerraban muchas puertas entre las autoridades eclesiasticas. Mario estaba envuelto en la disyuntiva.

LOS TESTIMONIOS que hablan de las milagrosas curaciones del Padre Mario se cuentan por miles; pero a modo de ejemplo, algunos relatos de personajes famosos y de anonimos fieles que recibieron el auxilio del cura sanador:

El periodista, historiador y escritor Felix Luna cuenta: Apenas me miro me diagnostico que tenia. Despues fui al medico y me confirmo exactamente lo que el Padre Mario me habia dicho.

El humorista Jorge Ginzburg quien fue uno de sus amigos cuenta que cierta vez que lo vio ayudandose con nebulizador para respirar le pregunto porque si podia ayudar a tantos, no podia curarse el mismo, a lo que el cura le contesto: Cuando alguien recibe un don, es para darle a los demas, no para uno.Tambien agrega Ginzburg: El principal milagro del Padre Mario fue su obra para con los huerfanos y discapacitados. Ese tano tozudo y luchador era de los que pensamos que si podemos soñarlo, podemos hacerlo y lo hizo.
TESTIMONIO DE "PERLA",Aracelis Gallardo de Garavelli.
Yo conozco al Padre Mario en el año 1968 aquejada de un mal que consideraban incurable. Entonces me daban tres meses de vida y mi esposo, que era medico, me pidio que fuera a consultar a un sacerdote que se llamaba Mario Pantaleo que tenia el don de curar. Me parecio extraño que mi marido medico me comentara esta posibilidad.
Yo me mostre reacia porque lo que queria era estar con mis hijos, pero finalmente, animada por el mas pequeño, decidi ir a visitarlo. y entro en la habitacion sin que el se de cuenta. De pronto, sin hablarme, sin mirarme, sin saludarme me puso la mano frente al vientre que es donde yo tenia mi tumor. Me quede asombrada, senti que la hemorragia que me habia acompañado durante tanto tiempo dejaba de fluir. Con esta y otras sesiones, fue como Perla, la mujer que apoyo al Padre Mario a que construyera su Obra, se curo del cancer.

ORACION DEL PADRE MARIO PANTALEO:

SEÑOR JESUS
ME PONGO EN TU PRESENCIA,
IMPLORANDO LA GRACIA DE LA SANACION,
DE LA SANACION FISICA Y ESPIRITUAL.
TE PIDO EL ESPIRITU SANTO
PARA QUE CON SU FUEGO ABRASADOR
ME PURIFIQUE, PARA QUE PASA DERRAMANDOSE,
PARA QUE PASE SOBRE TODO MI SER Y ASI
SANTIFIQUE MI CUERPO, MI ALMA Y MI CORAZON
HACIENDO NUEVAS TODAS LAS COSAS EN MI
SEÑOR CONCEDEME TU MISERICORDIA,
LA GRACIAS DE LA SANACION INTERIOR, PARA
QUE PUEDA BENDECIRTE Y ADORARTE SIEMPRE.

AMEN
LA IMAGEN DEL ALTAR ES EL" CRISTO CAMINANTE"

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